Lección Progreso
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La higiene del sueño puede definirse como el control de todos los factores conductuales y ambientales que preceden el sueño y que pueden interferir con él. Y están enlistadas como recomendaciones que debes tomar en cuenta para dormir bien, como las que te mostramos aquí:

  1. Establecer un horario regular para irse a dormir y despertarse.
  2. Si tiene la costumbre de tomar siestas, no exceder los 45 minutos de sueño diurno.
  3. Evitar la ingestión excesiva de alcohol 4 horas antes de acostarse, y no fumar.
  4. Evitar la cafeína 6 horas antes de acostarse. Esto incluye café, té y muchos refrescos, así como chocolate.
  5. Evitar los alimentos pesados, picantes o azucarados 4 horas antes de acostarse. Un refrigerio ligero antes de acostarse es aceptable.
  6. Hacer ejercicio regularmente, pero no justo antes de acostarse.
  7. Usar ropa de cama cómoda y acogedora.
  8. Encontrar una configuración de temperatura de sueño cómoda y mantener la habitación bien ventilada.
  9. Bloquee todo el ruido que distrae y elimine la mayor cantidad de luz posible. Esto incluye la de los aparatos electrónicos como tablet, celular o televisor.

En la cama no realizar tareas que impliquen actividad mental.

En ocasiones, cumpliendo estas sencillas pautas que instauren unos adecuados hábitos y rutinas (¡lejos de las pantallas!) seremos capaces de recobrar un sueño normalizado. De todas formas, para los problemas de insomnio más cronificados y complejos, puede ser necesaria la ayuda de un profesional de la salud mental y/o neurólogo que evalúe nuestro sueño y los factores que puedan estar afectándolo para proponernos un tratamiento adecuado a nuestra situación.