Lección Progreso
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Fuente: Blogspot Ampa Ies 3.

El término surge de unir la palabra vampiro en inglés, vampire y texting, que es la acción de escribir en el teléfono. ¿Te sientes identificado? El principal problema es que estar conectado al teléfono a oscuras nos desvela y nos quita tiempo que deberíamos invertir en dormir.

El vamping afecta a la glándula pineal, encargada de producir melatonina, la hormona que regula el ciclo sueño-vigilia. La luz azul de onda corta que emiten los dispositivos electrónicos es muy parecida a la luz natural cuando es de día. Esta luz azul inhibe la producción de melatonina, la hormona del sueño. Al no generar melatonina aparece el insomnio o lo que llamamos fase retrasada del sueño, entre otros problemas que podrían agravarse.

Hoy en día, casi la totalidad de los adolescentes posee un dispositivo electrónico. Y uno de cada tres niños menores de 10 años ya posee un celular, ¡Imagínate! Esto se suma a que la mayoría de los jóvenes posee su propio dormitorio, un lugar privado para el uso de estos aparatos, donde se hace más difícil el control de su uso en la noche por parte de sus cuidadores. Además, hay acceso a cualquier contenido audiovisual las 24 horas del día y los 365 días del año. ¡Esto es demasiado tentador!

Todas estas condiciones, sumadas a muchas más (poco tiempo en familia, no tener pasatiempo, practicar algún deporte, etc.) hace que la escapatoria del día sea estar inmersos en nuestros celulares: en la hora del baño, en la hora de cenar o en la hora de dormir. ¡Siempre hay algo más que ver! Y no medimos las consecuencias que el Vamping está trayendo a nuestras generaciones.

Pero… ¿qué pasa a nivel molecular en nuestro cuerpo? ¿cómo afecta esta luz azul a nuestra hormona del sueño?

La melatonina es la principal hormona implicada en la regulación de la oscilación entre sueño y vigilia. La melatonina se libera a la sangre y se distribuye por todos los fluidos corporales, accediendo a la saliva, a la orina, a los folículos preovulatorios, al semen, al líquido amniótico y a la leche materna.

La cantidad de melatonina no es constante a lo largo de la vida. En humanos, la producción se inicia a los 3 o 4 meses de edad. Sus niveles se van incrementando a lo largo de la infancia, hasta alcanzar el máximo entre los 8 y los 10 años. Con la pubertad la síntesis se reduce de forma brusca. Pasados los 40-45 años disminuye paulatinamente, y en mayores de 70 años los niveles no superan el 10%. Como ves, la producción de esta hormona está ligada directamente al sueño nocturno, que es mayor en la infancia, y disminuye con la vejez (por eso nuestros abuelitos duermen tan poco durante la noche).

En individuos sanos la síntesis de melatonina se inicia al oscurecer, entre las 20 y las 22 horas. Alcanza el máximo entre medianoche y las 2-3 horas de la madrugada, sin relación con la fase de sueño. A partir de esta hora decrece paulatinamente, siendo mínima durante el día. Debido a esto, nuestro sueño es principalmente nocturno, y si lo haces de forma correcta, es decir, iniciándolo cerca de las 22 horas, lograrás conciliar el sueño pronto y descansarás lo necesario.

La luz es el principal factor que regula la secreción de melatonina. El efecto de la luz depende de la hora del día en la que se haga la exposición, de la intensidad, de la duración y también de la longitud de onda. El espectro de luz es especialmente importante, pues las células ganglionares de la retina contienen melanopsina, la cual es un fotorreceptor sensible a la luz azul (la que emite tu tablet o tu celular). La melanopsina es fundamental para el correcto funcionamiento del ritmo circadiano (en este caso dormir por la noche y estar despierto en el día, corresponde a un ritmo circadiano relacionado con la luz).

Una exposición a la luz azul, entre medianoche y las cuatro de la madrugada, causa una completa inhibición de la secreción de melatonina durante todo el tiempo que dura.

¡Ves como esta simple luz azul puede causar estos efectos en nuestro cuerpo! Y no tan solo es la falta de segregación de esta hormona, sino que hay muchas consecuencias a nuestra salud que generan el no dormir lo suficiente.

¿Sabes que las mayores consecuencias de dormir poco, no es precisamente “morir” de sueño a la mañana siguiente? Esto es mucho más serio e importante para tu salud física, emocional y psicológica.